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Una novela y un cómic reivindican la figura del mítico corsario.

Marco Polo Alonso se topó con Amaro Rodríguez Felipe, Amaro Pargo, por un destino disfrazado de casualidad, escuchando, allá por 2022, un podcast en el que un amigo común, Carlos Simancas, trazaba un perfil de personaje. Polo quedó prendado, de Amaro Pargo, se entiende, obsesionándose de tal manera que ha dedicado en los últimos años buena parte de su tiempo disponible a indagar en su vida. En su investigación amateur ha llegado física, y documentalmente, a lugares a los que nadie había llegado antes. Y eso tiene su mérito, sin duda, ya que nadie cuestiona, y no seré yo quien lo haga, que la recuperación de la figura de Pargo y su poderosa influencia es deudora del monumental trabajo de mi apreciado Manuel de Paz y su lugarteniente en esta travesía, Daniel Púlido. Sin embargo, a mi juicio, lo uno no quita lo otro, aunque me temo que el potente papel de Marco Polo en ese mismo objetivo de arrojar luz histórica sobre este personaje tendrá que esperar un tiempo para ser valorado como se merece. Sus hallazgos complementan el puzle. Se ha ido formando como investigador en el día a día, al golpito, con una tenacidad y entusiasmo admirables, invirtiendo patrimonio personal en esa búsqueda incansable de los secretos de nuestro corsario. Ha localizado documentación inédita, como es el caso de la valiosa patente de corso que dormía el sueño de los justos en el Archivo Militar de Segovia, cediendo unos 300 manuscritos -de cerca de 4000 documentos que ha manejado- a la Universidad de La Laguna para su estudio académico, documentación que, por cierto, no aparece registrada y disponible. Damos por hecho que la limitación de recursos que afecta a muchas áreas de nuestras universidades canarias subyace en esa aparente lentitud a la hora de dar luz a tales documentos. 

Soy de aquellos a los que Marco Polo -por cierto, en su momento pensé erróneamente que ese nombre era un pseudónimo- mantiene informado casi a tiempo real de sus hallazgos, que comparte con un asombro que raya el frenesí. En algunos momentos, especialmente al comienzo de sus indagaciones, al ir descubriendo al personaje objeto de su obsesión se mostraba algo temerario. Él no descarta haber dado algún paso en falso que, a la lectura de un nuevo manuscrito, le hacía reconfigurar su visión. La mesura ha ido irrumpiendo en la manera en la que gestiona ese entusiasmo, al aportarle una visión más transversal y global, sumergiéndose en las profundidades de su figura, y del contexto histórico por el que navegó Pargo, con el auxilio de un buen número de historiadores de ámbito nacional e internacional.

Comprar el cielo.

Entre las acciones más potentes que ha impulsado Polo está su web, www.amaropargo.es , que recibe diariamente cientos de visitas y en la que va volcando sus hallazgos, compartiendo numerosos documentos localizados a costa de su tiempo y bolsillo, y no pocas veces, abriendo nuevos melones con algunos de ellos. Además, y eso motiva estas líneas, este investigador grancanario, que también ha tenido que lidiar con valoraciones del estilo “¿qué hace un canarión hablando de Amaro Pargo?”, se aventuró con una primera novela sobre nuestro corsario, Comprar el Cielo. Ahora, tras vender algunos miles de ejemplares, lanza su segunda edición con una presentación más potente, mientras última los detalles de la publicación de un segundo título, con el que novela otro momento de la vida de Pargo. Comprar el cielo me sorprendió gratamente, y la cosa no va de dorarle la píldora al autor. Sus páginas entrelazan la crónica novelada del que al parecer pudo ser el primer abordaje que protagonizó, el del navío El Bravo en aguas portuguesas, a unas 60 leguas de Lisboa, con un completo retrato de la geopolítica de su tiempo. Ya vemos a un corsario y negociante sagaz y estratégico, sobre el que también pesan las crisis familiares, que debe moverse en aquellos momentos por filos diversos que pueden truncar sus proyectos. Polo no desatiende la faceta de los valores que se le atribuyen, ni la preocupación por el destino de su tripulación. Logra que sea creíble la escena con sor María de Jesús, y describe de manera envolvente las negociaciones que llevó a cabo en los despachos de poder de La Laguna para rentabilizar su primera presa, el Saint Joseph. El lector debe saber que buena parte de la trama pivota alrededor de lo ocurría en ese navío, un escenario que sirve al autor para plasmar la picaresca, los recovecos de la burocracia, los códigos que regían en el mar o el duro trabajo que implicaba echarse al mismo. Estamos seguros que buena parte de sus lectores se quedaron con ganas de más Amaro, de mucho más Amaro. Y al parecer lo tendrán. Comprar el Cielo es un relato que se ocupa de un momento muy concreto, y muy acotado en el tiempo, de la vida de Amaro Rodríguez Felipe. De hecho, el que posiblemente fue el tinerfeño más influyente de su tiempo, emerge en la trama avanzadas las páginas, lo que supone una apuesta muy fuerte y arriesgada por parte de Marco Polo. Creemos que lo resuelve con acierto, algo a lo que ayuda saber que en marzo de 2026 vendrá Tela Roja, que retoma la trama donde la deja Comprar el Cielo.

Las aventuras de Amaro Pargo.

Mientras Polo lo novela con acierto, Amaro Pargo también ha encontrado quién lo ilustre y transforme en personaje de cómic, ese género que nunca fue menor y en el que la mayoría desea en silencio ser inmortalizado. El reto lo asume, y de qué manera, Ángel Martín, otro enamorado del corsario al que en Las Aventuras de Amaro Pargo da vida con guión, ilustración y color propio, un trabajo con vocación de continuidad que arranca con el volumen En ese horizonte que ves. El lanzamiento al género del cómic histórico de Pargo no podía estar mejor acompañado, ya que es Cascaborra Ediciones la que confió en el proyecto de Alonso, tras algunos amagos con sellos canarios. En sus diez años de existencia esta editorial se ha convertido en referente del género sobre historia de España, un vacío que con mucha visión ha sabido llenar. Previsiblemente, Amaro Pargo estará presente en muchos museos de historia por todo el país. El autor se topó un buen día con el corsario y, desde entonces, no desfalleció en su empeño. Se empapó de lo escrito por García Barbuzano, de Paz y Pulido, y en el último tramo del proyecto irrumpió Polo. No es difícil imaginar el revulsivo y el empujón final que representó para el ilustrador. Ambos andaban en la misma onda y la cooperación -que no había encontrado hasta la fecha- fue una constante entre ambos. El cómic se vertebra alrededor de un Amaro ya mayor, que rememora su vida, arrancando en el momento en el que decide que su destino está en el mar. Estamos seguro que este trabajo, impregnado de guiños y con cuya lectura hemos disfrutado mucho, no pasará desapercibido.

José Gregorio González.

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