En la URSS luego de la II GM, Stalin prohibió la posesión de cualquier música occidental. Todos los registros permitidos en el país tenían que ser de compositores rusos. Importar los discos era algo riesgoso y esas acciones eran un delito que implicaba penas de cárcel. No obstante, había una juventud que quería ser como los del «otro lado» de la cortina de hierro.
Esa temeraria tendencia de contracultura, se llamó Stilyagi, y en cuestión de música, solo tenían la arriesgada opción de sintonizar alguna emisora británica o estadounidense en onda corta. De hecho, en 1959, el Gobierno creó lo que denominaban “Patrullas Musicales”, encargadas de perseguir a quien introducía y hacía copias de este tipo de música.
Pero los jóvenes tenían una sed insaciable por ese material, y a uno de ellos se le ocurrió una idea para burlar las normas, desde la clandestinidad y la imaginación. Uno de ellos, Ruslan Bogoslowski, un joven ingeniero de sonido de Leningrado, con tan solo 19 años ideó una ingeniosa manera para piratear los discos. Se la denominó «música de huesos», «bones», ribs o roentgenizdat, radiografía en argot callejero.
¿Por qué?
Como todos los derivados del petróleo, en la posguerra el vinilo escaseaba. No obstante, la leyes rusas ordenaban la destrucción de las radiografías al cabo de un año por ser inflamables. Ruslan intentó grabar sobre radiografías desechadas, y funcionó! También pagó a los enfermeros para que las conservaran. Cada disco estaba hecho a mano y era único. Era un proceso lento y artesanal.
Cada radiografía, que se cortaba con unas tijeras, permitía grabar una canción por cara, a 78 rpm para reproducirse una docena de veces antes de que se hiciera inaudible. El agujero central se hacía con la brasa de un cigarrillo. ¡Y a disfrutar! mientras no llegara la policía, claro.
Así, y durante 20 años, Bogoslowski hizo alrededor de 1,000,000 de copias de música occidental, que se distribuyó en toda la URSS, y que se pudo escuchar a espaldas de la KGB. Finalmente fue detenido y cumplió una pena de 5 años en Siberia, pero su misión estaba cumplida.
La historia del flexi disc
El flexi disc, también conocido como flexi-disc o sound-sheet, por su parecido con un folio de papel, es un formato de grabación de sonido que se caracteriza por ser flexible y delgado. A diferencia del vinilo, el flexi disc está hecho de un material flexible, generalmente de acetato. La historia del flexi disc ha quedado a menudo eclipsada por la de formatos análogos, más conocidos, como el vinilo o el cassette.
El flexi disc se introdujo por primera vez en la década de 1960 y ganó popularidad en la década de 1970. Originalmente, se utilizaba como un medio promocional o publicitario, ya que su bajo costo de producción permitía su inclusión en revistas, periódicos u otros medios impresos. A menudo, se ofrecían como regalos gratuitos con la compra de una revista o se enviaban por correo a los suscriptores. The Beatles fueron unos de los primeros músicos que introdujeron este formato como método publicitario, un original antecedente del merch.
En el invierno de 1963, la banda británica decidió enviar una felicitación navideña a los 65.000 miembros de su club de fans en forma de flexidisc. Bromas, villancicos, agradecimientos a sus fans y deseos para las fiestas fueron incluidos en los escasos seis minutos de grabación que admite el formato. La acogida fue tal que continuaron enviando flexi discs cada navidad durante casi una década.
El flexi disc tiene un tamaño de 7 pulgadas y viene acompañado de ilustraciones y contenido promocional relacionado con la banda. La aguja del tocadiscos sigue las ranuras impresas en el flexi disc y reproduce el sonido de manera similar a un disco de vinilo convencional. La calidad de sonido de los flexi discs es inferior en comparación con otros formatos más establecidos, dada la maleabilidad del plástico con el que se fabrica.
Con el tiempo, el flexi disc fue perdiendo popularidad a medida que otros formatos como el casete y el CD se volvieron más comunes. Sin embargo, aún tiene presencia en en promociones de música y como artículos de colección.