En estos día shemos sabido que el mítico Proyecto SETI, y de forma más concreta, su hijuela SETI@home que se desarrolló entre 1999 y 2020, recopiló más de 12.000 millones de señales procedentes del espacio potencialmente interesantes. La I.A. habría sido de gran utilidad en ese escenario, pero a falta de ella, y de recursos para contar con tecnología y personal suficiente, el SETI-HOME persuadió a más de un millón de personas en todo el mundo para que prestarán voluntariamente sus ordenadores personales al proyecto. De esta manera era viable procesar -de forma automática con un programa diseñado al efecto en cada pc-todas las señales de radio del espacio que se recibían, para seleccionar las interesantes.
El SETI@home estuvo vigente durante 21 años, y dedicó 10 años al análisis, logrando una primera criba que dejó en 1 millón de señales las que eran dignas de interés. De ahí saldrían mil señales que habían superado el mayor filtro, para pasar a ser analizadas una a una, de forma manual y no automatizada, y extraer las 1oo «ganadoras»
Recapitulemos: de 12.000 millones hemos pasado a 100. ¿Y ahora? Pues ahora toca estudiarlas con toda la ciencia y la tecnología del momento. Quizá no encontramos nada, sean un callejón sin salida, o tal tengamos el registro de llamadas perdidas, de mensajes de buena voluntad, de coordenadas cósmicas o, incluso, de un aviso indicando que están de camino, como en El Problema de los Tres Cuerpos.





