EL DIA EN EL QUE ME LLAMARON MASÓN
José Miguel Quintero, con El día en el que me llamaron masón, se arriesga y le sale bien, dando forma a un relato bien hilado que transcurre en dos líneas temporales: La Orotava histórica del siglo XIX por un lado, con sus calles empedradas, casas señoriales y juegos de poder; y La Orotava de su juventud y adultez, la de finales del siglo XX, en la que cultivó su curiosidad por la historia heterodoxa y los símbolos. Cualquiera que haya paseado por su casco reconocerá los escenarios, y aquellos que no lo hayan hecho aún, desearán hacerlo tras leer esta novela corta, husmeando en busca de los pasadizos y rincones que describe. La masonería es uno de los ingredientes de la trama, situando a Sebastiana del Castillo y a su hijo, el marqués de la Quinta Roja, Diego Ponte del Castillo, como personajes relevantes, aunque no protagonistas. Ese rol recae en Josemi, que por momentos evoca al Robert Langdon de Dan Brown, y al que hace transitar de una línea temporal a otra como custodio de un secreto que no puede caer en las manos equivocadas. La imponente iglesia de La Concepción, crisol de símbolos y escenario de momentos cumbre, y el mausoleo masón de la Quinta Roja, son espacios a los que Quintero logra trasladar al lector en unas páginas escritas desde la intriga y el misterio. Una lectura que te deja con ganas de más, hambre que el autor puede saciar con facilidad cuando quiera.
TELA ROJA, EL RETORNO DE PARGO
La mesura que atraviesa Comprar el Cielo ha sido dejada atrás en Tela Roja, la segunda novela de Marco Polo Alonso con Amaro Rodríguez Felipe, nuestro Amaro Pargo, como epicentro. En esta ocasión el autor alcanza y mantiene un ritmo narrativo que atrapa, perfilando al célebre corsario tinerfeño, a través de ciertos gestos, reflexiones y silencios, como un gran estratega, dotado de un cultivado autocontrol y de una capacidad de observación que le permite anticiparse a sus rivales y a potenciales adversidades. Su gran sentido del honor y de lo que considera justo queda patente en Tela Roja, donde se novela su viaje a Venezuela, con desembarco en La Guaria en enero de 1715 encabezando la flota de tres barcos de la Compañía de Honduras, impulsada por Felipe V y el Marqués de Montesacro en 1714. En esta travesía capitaneando el Nuestra Señora de la Concepción, El Blandón, Pargo está acompañado por su leal hermano José Rodríguez Felipe, cuya juventud el autor hace confluir con una experiencia y capacidades fuera de lo común. El Alisio, fiel escudero de Pargo presentado en Comprar el Cielo, gana protagonismo en la nueva aventura, donde conviven personajes ficticios con otros reales, como el detestable José Francisco de Cañas y Merino, el palmero de discurso recargado José Álvarez de Abreu, o el gobernador Alberto de Bertodano. Las páginas de Tela Roja están repletas de intrigas y juegos de poder que animarán y mantendrán en vilo al lector durante toda la travesía. Imprescindible.
EL ANILLO DE FARIDE, DE PELÍCULA
El debut como novelista del veterano y apreciado periodista Jorge Dávila no podía haberle salido mejor. Su reto literario, en parte, también lo presenta como un tributo al añorado Alexis Ravelo, quién en más de una ocasión le alentó a perseverar en su proyecto. La Laguna, Nueva York y Estambul, especialmente ésta última, son las ciudades en las que se desarrollan las historias comunes y compartidas del periodista lagunero Santiago Mendoza, y de la fotógrafa neoyorquina Eve Baxter. Desde antes de conocerse les une un hilo invisible en forma de anillo, cuyo origen con tintes casi mitológicos desemboca en un cruce de caminos con el accidente de Los Rodeos de marzo de 1977, y los foros online que unían almas solitarias en la precuela de lo que terminarían siendo las actuales redes sociales. La novela hay que leerla con calma, especialmente al principio, ya que el autor se arriesga bastante con un formato narrativo que en esos primeros compases puede desorientar a más de uno. Salvado ese
instante de desconcierto, el veneno de Dávila hace efecto y la adicción escapa a todo control. El Anillo de Faride, que así se titula este thriller, es muy visual, realmente muy sensorial, poniéndoselo muy fácil a quién quiera adaptarla al cine. Para un servidor, la historia se reveló como una trepidante aventura, con instantes conspirativos y oscuras tramas criminales. Logra que empatices y detestes, que se frustren tus expectativas con respeto a unos personajes sobre los que sólo el autor tiene control. Y la verdad es que no le tiembla el pulso. Ahora, tras leerle, cuando veo a Dávila me pregunto qué otra sorprendente historia se esconde tras esa cálida y afable mirada. ¿Qué andas tramando, Jorge?