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No me gusta nada Donald Trump, lo que representa y la forma tan nociva en la que ha puesto patas arriba una buena parte del mundo. Su papel de matón y su cuestionable moral no son compatibles con mis tragaderas. Quizá la historia me quite la razón y me convenza de lo contrario. No tendré problema en reconocer mi error, pero en este momento, cotejando puntos de vista dispares, estoy convencido que hace más daño que bien a este mundo. ¿A qué viene este arrebato de sinceridad por mi parte? Bueno, lo dejo claro desde el principio para aclarar el titular de esta reflexión, que resume lo que para mi significaría que se confirmara un rumor que lleva rodando al menos desde comienzo de 2026. ¿Qué rumor? Pues el que afirma que Trump tiene preparado ya su discurso para anunciar al mundo que el fenómeno OVNI es extraterrestre, y que hay pruebas inequívocas de que hemos establecido contacto con sus tripulantes aquí en la Tierra. Esta idea se puede adornar con los rumores omnipresentes de que hemos recuperado sus naves y reducido su tecnología, que hay hangares secretos en los que hemos diseccionados sus cuerpos, que mantenemos algunos vivos, etc., etc.,   Básicamente, que el telón de fondo de Expediente X (X-files) es totalmente real. La existencia de ese discurso y su inminente revelación es abrazada como una certeza incuestionable por muchos creyentes, y como un jugoso y estrujado gancho por quienes han construido su negocio de fake news, ya facturen en dinero o en likes. La ufología norteamericana es un “circo”, y pido disculpas por usar “circo” a los artistas de ese mundo de espectáculo, entretenimiento, proezas y sueños. Desde mi punto de vista, finalmente, algo o alguien, ha logrado desacreditar a la ufología estadounidense transformándola en un disparate, en un contenedor de ocurrencias y afirmaciones indemostrables. Uno de los “artistas”, puede que incluso sea uno de los “dueños” del circo ha resultado ser Robert Bigelow. Me ahorro explicar quién es, al lector le será fácil ubicarlo echando mano del Google. Desde su pretendida autoridad aseguraba el pasado mes de agosto que Trump le había enseñado el discurso, y que contenía una sola frase, esta:

«Una presencia inteligente no humana ha estado en la Tierra durante mucho tiempo, utilizando naves espaciales y con capacidades que superan por completo las nuestras y las leyes de la física humana».

En fin, cada uno es libre de pensar lo que quiera, de tragarse los sapos que le apetezcan, de cuestionar las opiniones críticas y acusar a quienes las expresamos, de estar a sueldo de poderes ocultos, de ser manipulados psicotrónicamente por ellos, o, en el mejor de los casos, de estar simplemente sesgados. Pertenezco a una generación que lleva casi cuarenta años en esto de la ufología, a una generación que además leyó lo que escribieron en los cuarenta años anteriores las generaciones que nos precedieron. No somos recién llegados, ni hijos de Instagram; soportamos con solvencia la lectura de libros. Y hemos visto esto de las revelaciones inminentes desde el origen de la ufología moderna.

Volviendo con el titular, sería una broma de proporciones bíblicas que un mentiroso como Donald Trump sea el encargado de revelar la verdad. Supongo que lo de mentiroso nadie lo pone en duda, aunque lo puedan justificar. Pero las trolas que se ha mandado este hombre son épicas, más visibles, constantes y de mayor alcance que las de cualquier otro líder de la historia. ¿Quién le creería? ¿Por qué él y no otro líder mundial? No me haré más preguntas.

Hace unos días releía una reflexión, de finales de los años sesenta del siglo pasado, de un ufólogo que, ya por entonces, se cuestionaba desde el sentid común la idea de que los gobiernos conocieran la verdad de los OVNIs y tuvieran su tecnología. Afirmaba que, de ser verdad, ¿por qué seguían teniendo problema con los viajes espaciales, las distancias, los materiales, los combustibles…? Hoy, en 2026, seguimos con esos problemas, con esos plazos tan largos para la exploración espacial, cruzando los dedos para que nuestros cohetes no revienten, celebrando que 50 años después de alunizar nos acerquemos a orbitar la Luna con otra nave…Es más, a pesar de toda esa tecnología alienígena presuntamente incautada o intercambiada, según la película que cada uno elija, los grandes desafíos para la aeronáutica que nos permite manejarnos por la Tierra siguen vigentes. Y mientras, los OVNIs nos siguen desafiando.

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