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Se marchó Francisco Lezcano Lezcano, Paco. Con 92 años, el pasado 1 de septiembre fallecía uno de los grandes de nuestra cultura canaria, dentro y fuera de las islas. Su talento como poeta, escultor, pintor, muralista, y autor de teatro y ciencia ficción fue apreciado y disfrutado por toda España y en países como Francia o Italia. Fue uno de los altavoces del pacifismo desde Europa cuando el riesgo de colapso nuclear se respiraba cada día. Era consciente del peligro y se convirtió en un activista. No soy la persona mas indicada, ni mucho menos, para glosar la obra, la vida y las proezas de Lezcano. Me considero un ignorante al respecto. Nació en Barcelona, pero Canarias, Gran Canaria, fue su lugar desde su más tierna infancia, habiendo vivido en Madrid y en diferentes ciudades europeas.

Quizá llegué tarde a su vida, o quizá en el momento preciso. El kiosco de la plaza de San Telmo, en la ciudad de Las Palmas, fue nuestro punto de encuentro en tres ocasiones. Su voz, pausada y baja, requería estar atento al 100% en toda la conversación para no perder detalle. Siempre he sabido escuchar, pero en nuestras citas, me esforcé al máximo. Nuestra cuarta cita estaba prevista para otro lugar, el 8 de septiembre. No la confirmamos. Nunca podrá ser. Curiosamente, me enteré de su partida unas horas antes de sumergirme en la isla de La Palma en una fructífera noche de observación e investigación OVNI, y unas horas después de escuchar unos relatos asombrosos sobre Roswell y materiales vinculados con el mítico accidente de 1947. Recibí la noticia en el marco de una curiosa mezcla, casi onírica, de mitos, evidencias, preguntas eternas e inevitables certezas, quién sabe si emulando los asombrosos relatos de Lezcano.

Busqué el contacto con Lezcano por su pasado ufológico -investigando el fenómeno OVNI- y su evolución como autor dentro de la ciencia ficción. Me regaló una sonrisa y un gesto amable de resignación con los hombros cuando le dije que yo era pura ignorancia en cuanto a arte y otras muchas cosas. Él me habló de muchas cosas…hasta de submarinismo y taekwondo.

Disfruté desempolvando recuerdos de aquellos años sesenta y setenta en los que persiguió a los escurridizos OVNIs por toda España. Lezcano participó de las famosas e históricas tertulias de La Ballena Alegre, vivió a tiempo real la irrupción del Caso Ummo contemplándolo con un razonable escepticismo, tuvo sus propios avistamientos de OVNIs, así como otras contundentes experiencias de corte «paranormal» El histórico Carlos Murciano incluyó una entrevista con Paco Lezcano en su mítico Algo flota sobre el mundo (1969)…abandonando la ufología activa poco después al constatar que era un callejón sin salida. Lezcano me confesó que la ciencia ficción fue el refugio perfecto, el ecosistema idóneo para seguir explorando con la imaginación y la creación literaria lo que el fenómeno OVNI parecía sugerir de forma tan evasiva.

Precisamente por septiembre de 1965 aparecía en El Eco de Canarias una de las primeras entrevistas, quizá la primera, en la que hablaba del fenómeno OVNI (platillos volantes) y sus estudios sobre el tema. El veterano investigador palmero Óscar García, quién también mantuvo años atrás un activo contacto con Lezcano, me facilitó algunos interesantes recortes de prensa. Al ser preguntado sobre sí creía en la existencia real del fenómeno, respondía «Desde luego que existe un fenómeno real bautizado con el nombre de «platillos volantes». Nada conocido explica su naturaleza. No podemos afirmar que se trate de naves tripuladas. Quizá son «Mariner IV» venidos desde del exterior. Quizá una ventana abierta en una dimensión paralela a la nuestra. Quizá algo o alguien que se mueve solo dentro de la dimensión de tiempo. Esas cosas están ahí. No nos resta sino investigar y esperar»

Han pasado 61 años de esas palabras. Yo ni había nacido y él investigaba concienzudamente el misterio OVNI. Es una llamada a la humildad. Para abril de 1967 ya daba charlas de amplio seguimiento en el Club Victoria. En otra entrevista de enero de 1969 en El Eco de Canarias le preguntaban por la posibilidad de que fueran armas secretas de alguna gran potencia, que en aquella época sólo podían ser EE.UU. y la URSS. Su respuesta sigue vigente en 2026. Considerándolo máquina, es indudable que su movilidad, su autonomía, se hallaría fuera de la técnica aérea actual. El OVNI se puede detener indefinidamente sobre un punto fijo, al parecer, contra la ley de gravedad; ejecuta virajes de noventa grados y tiene velocidades de cero a miles de kilómetros por hora. Yo no he conocido nunca un arma secreta menos secreta. Además, sería absurdo gastarse tantos millones en la carrera espacial teniendo ya resuelto el problema.

El periodista Juan Gómez Santana indagó en aquella conversación en otros aspectos, como la falta de contacto explícito, público y masivo de las supuestas inteligencias que pudieran estar tras el fenómeno. «Esta pregunta supone una objeción para la posibilidad extraterrestre, pero no niega la existencia de OVNIS. Y para darte una respuesta, tendría que ser en el terreno de la ciencia-ficción, de la conjetura, de la hipótesis; haciéndote incluso otra pregunta, que sería: ¿acaso tú puedes decirme en qué medida podríamos entender nosotros a unas super-inteligencias? Estamos demasiado envanecidos con nuestra capacidad intelectual. Pero esto, ¿no podría tener para otros menos importancia que para nosotros tienen las hormigas?»

En nuestros encuentros Lezcano me contó algunas ideas sobre nuevos relatos en los que estaba trabajando, me regaló uno de sus cuadros, intercambiamos libros y me hizo algunas confidencias relativas a este universo de incógnitas y misterios, del que él fue un observador precoz y privilegiado. Puede que ya tenga alguna respuesta definitiva.

 

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